5 DE JUNIO DE 1841 ORDENACIÓN SACERDOTAL DE SAN JUAN BOSCO

El Joven Juan Bosco fue ordenado sacerdote por S.E.R. Mons. Luís Franzoni, Arzobispo de Turín, el 5 de Junio de 1841, en la iglesia de la Inmaculada Concepción. Junto con San Juan Bosco fueron ordenados 42 sacerdotes, 26 Diáconos y 25 Subdiáconos.

Al día siguiente, fiesta de la Santísima Trinidad, el Neo Sacerdote Juan Bosco celebró su primera misa en el altar del Ángel Custodio de la iglesia de San Francisco de Asís. Dijo: “Este fue el mejor momento de mi vida. En el momento de los difuntos recordé a don Caloso y a don Cafasso quienes me ayudaron para ingresar al seminario como dos grandes benefactores”.

El lunes 7 de junio de 1841, celebro la segunda misa en Turín; el martes 8 la tercera misa en Chieri y el jueves 10 de junio de 1841 celebró la misa en Castelnuovo. Por la tarde se encontró con su madre Margarita quien le dijo: “Ahora que eres sacerdote estás más cerca de Jesús: No he leído tus libros, pero recuerda de que empezar a decir misa es comenzar a sufrir. De ahora en adelante piensa solo en la salvación de las almas”.

Textos de Don Bosco, sobre el sacerdocio

Palabras de Mamá Margarita cuando Juan Bosco entra en el seminario y se le impone la sotana: “Ya has vestido la sotana de sacerdote. Sin embargo, acuérdate de que el hábito no hace al monje. Si alguna vez llegas a dudar de tu vocación, ¡por amor de Dios!, no la deshonres; quítatela, pues prefiero tener un hijo campesino antes que un sacerdote negligente”.

Palabras oídas a los quince años del labios del clérigo Cafasso: “Quien abraza el estado eclesiástico se entrega al Señor, y nada de cuanto tuvo en el mundo debe preocuparle, sino aquello que puede servir para gloria de Dios y provecho de las almas”.

“El sacerdocio es «el estado más hermoso y más noble que pueda existir en la tierra… La vocación al estado eclesiástico es un don de Dios, el don más grande que Dios puede hacer… Reconozco el favor incalculable de ser llamado por el Señor a su divino servicio…¡Qué contento estoy de ser sacerdote”.

“Las virtudes que más insistentemente deben tener los sacerdotes son la fe y la caridad, el celo apostólico y la laboriosidad, la oración acompañada de la práctica de los sacramentos y la vida interior, la castidad y la pobreza, la humildad y la templanza, el estudio y la mortificación, la pureza de intención y la devoción a María”.

«Ser sacerdote quiere decir tener continuamente la obligación de mirar por los intereses de Dios y por la salvación de las almas. Sacerdote quiere decir ministro de Dios y no negociante. El sacerdote debe trabajar por la salvación de muchas almas y no en pensar que marchen bien sus asuntos temporales”.

“Hacerse sacerdote quiere decir renunciar a los placeres terrenos, a las riquezas, a los honores del mundo, a los cargos brillantes; estar pronto para soportar desprecios por parte de los malos y dispuesto a hacerlo todo, a soportarlo todo para promover la gloria de Dios, ganarse alma y, en primer lugar, salvar la propia”.

“El sacerdote ni se salva ni se condena solo. El sacerdote no va solo al cielo ni va solo al infierno. Si obra bien, irá al cielo con las almas que salve con su buen ejemplo. Si obra mal, y da escándalo, irá a la perdición con las almas condenadas por su escándalo”.

“Mira, amigo mío, un sacerdote fiel a su vocación es un ángel; y quien no es así, ¿qué resulta? Se convierte en objeto de compasión y de desprecio para el mundo”.

“Lo que quiero, y en lo que insisto e insistiré mientras tenga aliento y voz, es que el que se hace clérigo sea un clérigo santo y el que se hace sacerdote sea un sacerdote santo. Que el que quiere tener parte en la herencia del Señor abrazando el estado eclesiástico, no se enrede en asuntos mundanos, sino que atienda solamente a la salvación de las almas. Esto pido: que todos, especialmente el eclesiástico, sean luz que ilumine a todos los que los rodean y no tinieblas que engañen a quien las sigue”.

“El que se hace sacerdote solamente debe buscar almas para Dios… Cada palabra del sacerdote debe ser sal de vida eterna, en todo lugar y con cualquier persona. Quien se acerca a un sacerdote debe sacar siempre de su trato alguna verdad que sea de provecho para su alma”..

Juan Pablo II, en su visita a los lugares salesianos, en 1988“Don Bosco ha sido, ante todo y sobre todo, un verdadero sacerdote. La nota dominante de su vida y de su misión es el fortísimo sentido de su identidad de sacerdote católico según el corazón de Dios. Por algo seguimos llamándole Don Bosco. A este respecto, es reveladora su declaración en diciembre de 1866 al presidente del Consejo de Ministros, Bettino Riccasoli, quien lo había citado en el palacio Pitti en Florencia: ‘Excelencia, sepa que Don Bosco es sacerdote cuando está en el altar, en el confesionario, entre los jóvenes, sacerdote en Turín y aquí; en la casa del pobre y en el palacio del rey o de los ministros’”

fuente: http://www.salesianos-bernal.com.ar/1/172-aniversario-de-la-ordenacion-sacerdotal-de-don-bosco/

Comunicador Salesiano

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